martes, 17 de noviembre de 2009

La tierra Inquieta


El unico mundo creíble y por lo tanto válido y visible era el mundo interior que ellos estaban creando. Nada más. Ella lo enfrentaba sin sorprenderse pero si sorprendiendo.
No sentía ganas de llorar, tampoco sentía dolor, apenas asombro. Se sentía perpleja, sola, detenida en una zona nueva, desconocida. No sentía la presencia de sus músculos ni de sus nervios... menos de su sangre. Buscaba infructuasamente conectarse con algun vestigio de una voluntad que se encapricahaba en mostrarse indiferente.
De repente la abrumó un llanto con tantas lagrimas como las necesarias para lavar su alma de tanto desencanto inesperado, porque se dió cuenta que esa cosa que nos parece inmortal, de repente, puf... es mortal.
Y allí sintió, que el pasado necesitaba del presente y el presente del pasado y entendió que a cada rato cada uno de nosotros es otro.
Intentaba ser la intermediaria de una realidad suspendida que se resistía a una anticipada desaparición. Aunque ella sabía que esa realidad eran olas que conformaban una marea cruel para la memoria.
La calmaba el solo hecho de pensar que los que son capaces de encontrarse se encuentran algun día.

Denise.-

1 comentario:

  1. Cuando se encuentran el hecho místico se produce. La fusión de la vida y la espiritualidad.
    Saludo con orgullo este blog.

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